El sudoku tiene una promesa sencilla: cada fila, cada columna y cada caja de 3×3 debe contener los números del 1 al 9, cada uno exactamente una vez.
Cuando a una unidad solo le queda un asiento libre, ya sabes quién se sienta ahí: el número que todavía falta. Eso es un Solitario abierto.
Por qué funciona
Una unidad no puede saltarse ningún dígito ni repetir ninguno. Así que si ocho de los nueve asientos están ocupados, el noveno no tiene opción: solo queda un dígito en la lista de los que faltan.
No necesitas anotaciones. Solo cuenta: ¿qué número del 1 al 9 todavía no está en esa unidad?
(A veces la misma colocación es también un Solitario oculto: la misma respuesta, otra historia).
Demostración
Recuerda la regla: cada fila, columna y caja debe contener del 1 al 9 exactamente una vez.
Elige una unidad y pregúntate: ¿cuántas celdas vacías le quedan? Aquí una unidad está casi llena: solo queda una celda vacía.
Haz una pequeña lista de los dígitos que ya están en la unidad. Reduce la lista de los que faltan… hasta que solo quede un dígito.
El dígito que falta es 3. Colócalo en la celda vacía. Eso es un Solitario abierto (también llamado *Último dígito*): nada de adivinar, solo completar la unidad.
Ejemplo 1
Busca una unidad con una sola celda vacía.
Anota qué dígitos del 1 al 9 ya están ahí. Falta un dígito.
El dígito que falta es 1. Colócalo: la unidad todavía necesitaba todos los dígitos del 1 al 9 y solo quedaba un asiento.
Ejemplo 2
Busca una unidad con una sola celda vacía.
Anota qué dígitos del 1 al 9 ya están ahí. Falta un dígito.
El dígito que falta es 9. Colócalo: la unidad todavía necesitaba todos los dígitos del 1 al 9 y solo quedaba un asiento.